Oración por la Patria
Dios Omnipotente, gracias por la tierra
que nos diste, pródiga maravilla;
ayúdanos a vivir en ella como hijos tuyos.
Perdón por nuestra indiferencia, egoísmo y
corrupción, por dejar que la salud y la cultura
no lleguen a todos, por no brindar a todos
los niños el pleno derecho a la vida
ni a todos los jóvenes una buena educación.
Dios Redentor, nos comprometemos a seguirte
en tu Camino, Verdad y Vida;
queremos no sólo el desarrollo material,
sino también rescatar los valores, la verdad,
la justicia y la moral.
Dios Misericordioso, fortalece las voluntades e
ilumina las mentes de quienes gobiernan y
de cuantos trabajan por nuestra Patria,
para respetarnos y encontrar caminos de
solución en favor de nuestra gente.
Concédenos reconocer nuestros errores y
saber rectificar, construir la paz no sobre el miedo
de las armas, sino sobre el Amor,
y así con Fe y Esperanza
dejar a nuestros hijos un país mejor.
Amén. |
Oración a San José por la Familia
y la Patria
Glorioso San José, protector, modelo
y guía de las familias cristianas:
Te ruego protejas a mi familia y nuestro patria.
Haz reinar en ella el espíritu de fe y de religión,
la fidelidad a los mandamientos de Dios, la paz
y la unión de los hijos, la generosidad
con los bienes temporales y el amor
a las cosas del cielo.
Dígnate velar sobre todos nuestros intereses.
Ruega al Señor que bendiga nuestra casa,
nuestra comunidad y nuestro país.
Concede a todos los miembros de nuestra familia
y de todas las familias de la patria y de la tierra,
la gracia de vivir en el amor de Jesús y de María.
Amén. |
Oración del político católico
Jesucristo, Hijo de Dios omnipotente y eterno,
Creador, Rey y Señor de la historia, Supremo
Legislador, de quien emana y depende todo poder:
nosotros, hombres y mujeres políticos católicos,
sobre quienes recae la carga del servicio a la nación,
imploramos la ayuda de Tu Espíritu para el ejercicio
de la política como ciencia, arte y virtud,
para edificar la justicia social y el bien común.
Danos, Señor, la gracia de testimoniar,
como Tomás Moro, la inalienable dignidad de
la conciencia, sin abandonar la constante fidelidad
a la autoridad y a las instituciones,
para que sepamos afirmar con nuestra vida
y con nuestra muerte que el ser humano
no se puede separar de Dios,
ni la política de la moral.
Danos fortaleza para animar con el espíritu
del Evangelio el orden temporal, respetando
su naturaleza y su legítima autonomía. Infunde
en nuestros corazones la humildad necesaria
para reconocernos siervos inútiles
y el valor y la perseverancia necesarios
para hacer todo como si todo dependiera
de nosotros, abandonándonos en Ti
porque todo depende de Ti.
Enséñanos, Señor, a ser congruentes, coherentes
con nuestra vida para que sepamos promover
la verdad moral objetiva e irrenunciable que implica:
defender la vida humana y su dignidad
desde la concepción hasta la muerte natural;
tutelar a la familia fundada por un hombre y una mujer y protegerla en su unidad y estabilidad;
reconocer la libertad de los padres en la educación
de sus hijos; eliminar cualquier forma de esclavitud
o discriminación de las personas;
impulsar el derecho a la libertad religiosa;
desarrollar una economía al servicio de la persona en un marco de justicia, solidaridad y subsidiariedad
y trabajar incansablemente por la paz que es siempre "obra de la justicia y efecto de la caridad".
Te pedimos, Señor, que nos enseñes a
hacer Tu voluntad queriendo todo aquello
que quieres Tú, precisamente porque lo quieres Tú,
como Tú lo quieras y durante el tiempo
que Tú lo quieras; que nos des Tu gracia
para ser obedientes con nuestros superiores,
comprensivos con nuestros colaboradores,
solícitos con todas las personas y generosos
con quienes se dicen nuestros enemigos;
que nos ayudes a superar son austeridad el placer,
con generosidad la avaricia, con amabilidad la ira
y con fervor la tibieza; que sepamos tener prudencia al aconsejar, valor en los peligros,
paciencia en las dificultades y sencillez en los éxitos. Muéstranos, te lo suplicamos, cómo hacer
de la política un camino de santidad, para que
nunca nos avergoncemos de Ti ante el mundo,
para que Tú, Señor, no nos niegues delante del Padre.
Escúchanos, Señor, a fin de que nunca falte
tu luz a nuestra mente, tu fuerza a nuestra
voluntad y el calor de tu caridad a nuestro corazón,
para que amemos en verdad a quienes servimos.
Infúndenos un sentimiento vivo, actual y profundo
de lo que es el orden social, pensado por Ti,
fundado en el derecho natural; y haz que un día,
justamente con aquellos a quienes tuvimos
la misión de servir, podamos gozar de Ti
bajo la mirada amorosa de Tu dulcísima Madre,
María Santísima de Guadalupe,
por toda la eternidad. Así sea.
CON LICENCIA ECLESIÁSTICA
Arquidiócesis Primada de México |
Oración Diaria por los 40 Días
de la Campaña de Otoño por la Vida
Padre Celestial, te alabamos y
te damos gracias por todas tus maravillosas bendiciones.
Tú eres el Origen y la Fuente de la Vida.
Te reconocemos como el Señor,
no sólo de las personas, sino de las naciones
y de los gobiernos.
Despierta en cada corazón,
reverencia por la obra de tus manos.
Toda vida humana es sagrada desde el primer
momento de la concepción hasta su
muerte natural pues ha sido creada
a tu imagen y semejanza.
Jesús, primogénito de toda la creación,
Tú eres el Camino, la Verdad y la Vida.
Ten misericordia de nosotros, de nuestras familias
y de nuestra nación.
Acepta nuestras oraciones y ayuno
en expiación por el trágico pecado del aborto
en el mundo, especialmente en nuestro país.
Por los méritos de tu preciosa sangre,
derramada para nuestra Redención,
infunde en todos los corazones un profundo
respeto por la vida y obtennos el fin del aborto,
la eutanasia y cualquier otro atentado
contra la vida humana inocente.
Ven Espíritu Santo, fortalécenos y danos
valentía para trabajar incansablemente
promoviendo una verdadera Cultura de la Vida,
a tiempo ó a destiempo – una cultura que reconozca la dignidad y santidad
de cada persona.
Impulsa a hombres y mujeres a servir
en cargos públicos que sean capaces de trabajar
incansablemente por la protección
de toda vida humana.
Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra,
tú portaste al Autor de la Vida en tu vientre,
que por tu intercesión nuestros corazones
se vean conformados al tuyo,
de tal manera que aceptemos, cuidemos y
apreciemos la vida humana.
Sagrado Corazón de Jesús,
atravesado por nuestro amor,
confiamos en tu misericordia y bondad.
Amén. |